Adiós…aunque te pienso

No sé porque te quiero ¿Por qué me has brindado tus días? ¿Por qué buscabas mis risas? Me robas sueño, me robas besos…   No sé por qué te quiero. Eras el lobo portando una rosa, la fuerza del impulso contenida en un susurro, las ganas de poseer envueltas en dulce entendimiento. Y aunque digaSigue leyendo “Adiós…aunque te pienso”

Adiós laberinto

Resurge la esperanza un tímido brote de posibilidad, la prueba de que existe algo más, la afirmación de que la sequedad es aparente.   Resurge la esperanza envuelta en apacible calma, la quietud interior necesaria, una mente que por fin descansa. Resurge la esperanza con gotas de apacible comprensión, tímidos granos de aceptación, una minúsculaSigue leyendo “Adiós laberinto”