Madre

La brisa te mece
y yo te miro.
La brisa te mece
y yo siento.

Cada onda de tu seda
remueve mi interior,
cada suave caída,
toca mi corazón.

Tu danza con la brisa
me hipnotiza.
Tu danza con la brisa
me retiene.

Y entonces llega el recuerdo:
ella cortando cada caída,
ella dando puntadas a tu ruedo,
ella mimando tu seda.
mujer cortina
Y su imagen entra con la brisa,
y tu la acaricias.
Y su imagen entra con la brisa,
y yo quiero tocarla.

Quiero tocarla aun no estando,
sentir el calor de su mano,
escuchar sus sabias palabras,
sin necesidad de recurrir al recuerdo.

Y entonces la fría seda habla:
siempre podrás tocar su alma,
siempre podrás sentir su esencia,
porque está en mi,
porque está en ti.

Y entonces soy yo quien habla:
te siento en cuanto has tocado,
te siento en mis palabras, mis gestos.

Mamá, me gusta lo que siento
porque a pesar del dolor de no verte,
estás en mi a cada momento.

Autor: Sole Moreira
Fotografía: de la red
Derechos reservados

Disculpa

Y el día vivió…
abrazado a la noche,
porque yo fui tu día
y tú, tú mi noche.

Y la vida era…
un eterno atardecer
un continuo amanecer.

Y aunque mis brazos…
quieran sostenerte,
mis besos se han cansado,
ya no son el apasionado regalo.
Amantes hielo fuego
Y duele…
duele no saber,
no saber que poder darte.

Porque veo…
como la noche sigue aferrada al día.
Pero siento sus estrella cansadas,
tan apagadas como mi sol.

Así pues, perdona…
perdona si termino siguiendo mis pies,
si retomo camino sin mirar atrás.

Pero quizás…
quizás tus estrellas necesiten de otro sol,
quizás mi sol necesite despejar las nubes,
quizás la historia no comience ni termine en ti.

Perdona…
perdona si llego a buscar algo más,
entiende que aun con miedo,
quizás llegue a volar.

Autor: Sole Moreira
Fotografía: de la red
Derechos reservados