Y es que, tú sonrisa, sigue siendo la mía

Y aprendí a decir adiós a tu materia,

a decir hola a tu esencia.

Conseguí ver, a atrapar la fuerza de tu espíritu,

entonces recordé tus deseos de felicidad

y recobré los míos.

Entonces recordé tus ganas de vivir

y recobré las mías.

Entonces comprendí, que aún sin tu materia,

no te habías ido.

Porque te siento en el aire,

te veo en tu roja rosa,

porque escucho tu respuesta en mis silencios,

y le sonrío, te sonrío.

Entonces comprendí que siempre…

siempre estará en mi tu yo amante y amigo.

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Sonríe 1

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Diré hola a tu recuerdo

Articulando un adiós que es para siempre.

Comprendiendo las mil y una formas de decir hola.

 

Encuentro el saludo a lo eterno.

Debo articularlo pero mi boca se seca, se niega, protesta.

Cuantas horas perdí sabiendo sin saber de ti,

cuantos los después emitidos pensando lento el tiempo…

Y ahora he de enfrentar la enseñanza que siempre omitiste,

el lado cruel de la vida,

sentir y tan solo poder decirlo al viento.

 

Articulando un adiós que es para siempre.

Comprendiendo las mil y una formas de decir hola.

 

Así me asomo ahora a tu morada,

asfixiada por la palabra callada,

por cuanto mi alma siente pero mi mente no entiende.

Vuelvo al hogar del que decidí partir y ahora…

ahora es medio hogar sin ti.

Porque la razón egoísta busca tus respuestas,

mientras el dolor busca tus manos, las que eliminaban todo daño.

 

Articulando un adiós que es para siempre,

diré hola a tu recuerdo cada uno de mis días.

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Autor: Sole Moreira

Derechos reservados

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