Humanidad

No sé, no sé si no entiendo o no quiero entender pero…¿En verdad hemos de juzgar por cuanto dicen… o por lo que hemos llegado a conocer? ¿Qué es lo lícito o ilícito…lo correcto o incorrecto?

La presencia más dulce puede esconder un corazón de hierro, una mano presta a dañar. El semblante más duro y tenebroso llegar a sorprendernos con la bondad que oculta.

El miedo de algunos a mostrar su realidad, les lleva a vivir en una mentira. El no querer afrontar su propio yo termina obrando siempre en su contra, dañando cuanto aman, tirando la toalla una y otra vez, sintiendo que no merecen más de cuanto tienen. La mano presta a dañar necesita dominar sus tormentos, el corazón escondido no temer al sufrimiento porque al esconderse sufrirá doblemente.

el violento no admite la necesidad de ser tratado, culpando a los demás por haberlo alterado. El bravucón se niega a reconocer el dolor sufrido, impidiendo así la curación de la herida.

Y el espectador opta por alejarse de ambos, viendo el hielo en su corazón.

Corazón helado

Pero cuando se relajan y te permiten ver más allá, pasas de ser mero espectador a querer mostrarte mano amiga. Por que es inhumano permanecer indiferente ante la visión de quien prefiere autodestrucción a asumir la vida.

Y tiendes esa mano a quien creía no necesitarla, viendo como se aferra a ella, sintiendo como puede llegar a dañarte su entorno tejiendo la más intrincada tela de araña. Mas, aun expuesto a ser señalado con el dedo, permaneces a su lado.

Porque sabes que, quien creía no necesitar, la máquina de hacer heridas… si consigue desoír cuanto daño le acecha, la crueldad que le rodea…terminará encendiéndose con la luz aportada por tu mano, con la sonrisa franca y el calor de tus palabras. Porque crees que aun tiene valor la palabra humanidad y te preocupas en mostrarle que en verdad existe.

En la era de la frialdad tecnológica, de la prisa por vivir, por ser más, por llegar a cualquier precio nunca debemos olvidarnos de nuestro lado humano. Las segundas oportunidades existen solo basta con que así lo creas.

Autor: Sole Moreira

Fotografía: de la red

Derechos reservados

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Azul turquesa

Las lágrimas no terminaban de brotar, el llanto era interno. Con gusto me hubiese rendido al sueño, pero la inquietud hacia imposible tal descanso. Vagar por el bosque, escuchar sus sonidos mientras abrazaba mi frío en busca de calor, se me antojó la mejor terapia.

Y en la oscura noche dirigí mis pasos hacia el bosque, con las emociones encontradas, la mente saturada. Desasosiego, dolor…cansancio ante la vida.

Y de la nada aparecieron mariposas azul turquesa, revoloteando a mi alrededor suaves y llenas de luz. Su color me hipnotizó, su vuelo me capturó y tomé una en mi mano.

Su tono consiguió sedar mis emociones, era como tener entre mis manos un pedacito de mar y todos sus misterios. Misterios…¿Por qué a veces decimos no cuando deseamos decir sí? ¿ Por qué nos empeñamos en guardar verdades temiendo su consecuencia? ¿Por qué existen días en los cuales pareciera que con cada paso avanzado hemos retrocedido dos?

  • Sé que es posible ser feliz, escapar del vendaval- le dije- pero pareciera que cuanto más quiero hallar la paz…mayores escoyos encuentro en el camino.
  • Consigue dar descanso a tu mente por un momento y lo entenderás- contestó.
  • Una teoría tan simple, pero tan difícil de llevar a la práctica- respondí mientras me recostaba contra el árbol centenario que tenía a mi espalda- ¿No te das cuenta que a veces pareciera nos encanta atormentarnos?
  • ¿Qué te inspira mi color?- preguntó con cautela.
  • Paz, positividad, ganas de soñar…inspiración- cada una de mis susurradas palabras iban calando en mi ser.
  • Tú misma te has respondido- prosiguió cantarina mientras alzaba vuelo desde mi mano- Rodeate de cuanto has dicho- durante un buen rato me mantuve quieta observado su danza en el aire mientras mi mente trabajaba. Poco después abandoné mi lecho improvisado con la esperanza renovada.
  • Paz, positividad, sueños…y tu color dulce mariposa- concluí sonriente- porque cuando afloje en mi propósito posaré mis ojos en ese azul turquesa y recordaré la fuerza de la positividad, que soy capaz de soñar, que por más que intenten perturbarme…mi paz está en mi interior.

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Autor: Sole Moreira

Fotografía: de la red

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