Grito terapéutico

A veces, lanzar un grito al viento en mitad de la campiña, es más terapéutico que ser agasajado con palabras tiernas. Cuando palabras y actos no concuerdan, cuando corazón y mente siguen una senda distinta a lo que sientes… la conversación con una simple hoja caída de un árbol puede llevarte a encontrar respuestas, buscar vías alternativas, caminos convergentes. Las palabras de consuelo reconfortan un instante mas luego, cuando vuelven a tu mente en mitad de la soledad, suelen provocar un nuevo sangrado de la herida.

Llegar a la decisión acertada cuando las distintas alternativas te atraen es complicado, pero no imposible. Si te abres a los demás escucharas verdades que no te gustan, recordaras porque no deberías desviar tus pasos hacia otro lado, todo ello es positivo, pero también llegarás a padecer saturación mental. Es el momento justo para aislarse, chillar, analizar, sopesar, escuchar a nuestro Pepito Grillo particular y…decidir sin prisa, siempre hay que dar tiempo al tiempo. Las soluciones milagro son falsos pasos hacia atrás, atractivas sí, pero con frecuencia basadas en la negación de realidades que te han llevado a no sentir, a ver vacío…

Si eliminamos lo superfluo, si nos empeñamos en ver el lado positivo de cualquier error cometido y encontramos una meta sólida a la que aferrarnos, nuestros pasos seguirán la senda correcta.

Sole Moreira