¿Dominar a la bestia?

La mirada desnuda…abierta ante aquel que la reclama. El corazón compartimentado entre afecto, cariño, calidez… amor. Un alma que arropa sin miedo a aquel que cree amigo. Sin disfraces, sin intrigas… sin engaños ni avaricias.   Perfecto blanco del depredador sin alma, de aquel que quiere, mas no entiende de dar. Perfecto blanco de lasSigue leyendo “¿Dominar a la bestia?”