Escuela de la vida

Difusa niebla despierta mi día al saberte huída, armonía.

Quise ser, hermano del amor, amigo aportando abrigo, abeja obrera ofreciendo ideas.

Quise adaptarme a tus pasos, frenética marcha necesitada de acción y reacción.

Ahora la marcha se ralentiza. Ahora, el dinamismo da paso a la fatiga, la ilusión a la obligación.

Ahora, ya casi alcanzada la meta, surge el vocablo hiriente, la actitud exigente, el nervio que te lleva a no entender razones…

Difusa niebla despierta mi día, pero que mañana volverá a salir el sol.

Solemoreira

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