Tatuada

Acoplada, a tus mañanas,

viviendo tus batallas,

inmersa en cuanto pensabas.

Tatuada, en tu camino,

cual perfecta sombra,

hoy, amanecí.

Percibí cuanta fibra habita en mi

gritando “vuelve a sentir”.

Despierta, en mi mañana,

leí esta vida anulada,

el mutismo de mi palabra,

la falsedad de tu correcto.

Hoy decido, tatuar mi vida,

abandonar tu sombra,

presentar batalla.

Hoy decido ser

tatuaje despertando a la vida,

obviando tu querer;

querer silenciar mi habla,

querer luchar mis batallas.

Tatuaje despertando a la vida,

para hacerte enterder.

El amor no es obsesión,

sí comprensión.

El amor no asfixia,

permite vivir la intensidad del día.

El amor

no es un tatuaje inerte.

Obviaste sentirme en tus brazos,

inmerso en tu temor a perderme.

Obviaste el aleteo de mis alas,

la libertad que va unida al amor.

obviaste sentir el tacto de mis alas,

mientras mi vuelo se alzaba desde tus manos.

Obviaste el placer de lo inesperado

temeroso de perder lo que siempre ha sido tuyo.

Hoy, este tatuaje

despertando a la vida, abandona tu sombra.

Te habla de sus sueños,

de cuanto percibe en cada vuelo.

Hoy, te hablo de libertad compartida,

de amar sin someter.

Tan solo así, me tendrás en tu vida.

Solemoreira
mano pájaro

Afectividad

La afectividad…preciosa palabra y cuanto engloba. Nada más nacer es lo primero que reclamamos, aquello que consigue calmar nuestro llanto y cuando el bebé se hace niño, aminora el dolor de cualquier herida. Aun en esa etapa de nuestra vida, en la cual la pasión pareciese invadirlo todo, seguimos buscando el afecto en aquel que nos ofrece su pasión.

Esa alegría desbordante que siente padre o madre cuando un hijo corre hacia sus brazos, el calor que invade al niño ante el cobijo de sus padres, sentir que un simple beso o caricia hace vibrar tu corazón, calmar tus temores…

Saberse portador de afecto ante quien lo demande alimenta el alma tanto o más que recibirlo. Y es que si damos probablemente recibiremos, si cosechamos tendremos alimento. Da igual si recibes tanto o menos de lo que das, si siembras ten por seguro que surgirán brotes para tu propio sustento.

Se afectuoso siempre que puedas, aunque en ocasiones duela el rechazo de aquel que no te comprenda. Porque siempre vas a encontrar quien con su cariño borre cualquier herida surgida.